Hablar con Susana Martín Gijón es adentrarse en el arte del misterio. Autora de la aclamada saga de la inspectora Camino Vargas (Progenie, Especie, Planeta), Susana ha conquistado a miles de lectores con su forma de combinar el ritmo vertiginoso del thriller con una profunda mirada social. Cada una de sus novelas demuestra que el suspense puede ser también una herramienta para explorar la vulnerabilidad, la violencia y la esperanza humanas.

Considerada una de las voces más potentes de la novela negra contemporánea en español, su escritura se distingue por el pulso narrativo, la tensión emocional y el retrato minucioso de personajes que se mueven entre la luz y la sombra.

En Cursiva, imparte el curso Novela negra y thriller: las claves del suspense, donde comparte las técnicas narrativas y psicológicas que hacen que un lector no pueda —ni quiera— soltar una historia. A través de ejemplos, análisis y ejercicios prácticos, enseña a construir atmósferas, giros y personajes con alma, guiando a los alumnos en el desafío de mantener viva la tensión desde la primera página hasta el final.

Charlamos con ella sobre la escritura del thriller, los secretos del suspense y su última novela, La capitana, una fascinante inmersión en la novela negra histórica donde la intriga, la fe y el poder se entrelazan en la Granada del siglo XVI.

Tu curso en Cursiva se centra en cómo construir el suspense desde la primera página. ¿Qué elementos crees que no pueden faltar en el arranque de un buen thriller?

Para mí, un buen inicio debe contener una grieta: algo que el lector perciba como una alteración del orden. No hace falta un cadáver (aunque está bien puesto si está...), pero sí una tensión clara y una pregunta que obligue a seguir leyendo. Y un personaje con algún rasgo que enganche, aunque sea una fragilidad. Lo que siempre evito es la exposición excesiva: si explicas demasiado, la tensión se desinfla.

Tus novelas combinan el suspense con una fuerte carga social. ¿Qué papel crees que debe ocupar hoy la novela negra: entretener, incomodar o invitar a pensar?

Creo que combina esas tres funciones. El entretenimiento engancha, pero lo que realmente me mueve es explorar lo que hay detrás del crimen: vulnerabilidades, dinámicas de poder, desigualdades. Me interesa entender qué empuja a alguien a cruzar ciertos límites y qué revela eso sobre el contexto.

Muchos escritores noveles se lanzan al thriller con entusiasmo, pero no siempre saben cómo sostener la tensión. ¿Cuáles son los errores más comunes? ¿Cómo puede ayudarles el curso a superarlos?

El más común es confundir acción con suspense. No por llenar la historia de giros habrá más tensión. También es frecuente desajustar la información —contar demasiado pronto o demasiado tarde— o construir personajes poco definidos. En el curso trabajamos precisamente la dosificación, la creación de atmósferas y la construcción de escenas que mantengan el pulso.

El ambiente y el ritmo son fundamentales en el género. ¿Cómo trabajas con los alumnos la creación de atmósferas y la gestión del tiempo narrativo para mantener viva la intriga?

Parto de la idea de que la atmósfera no es un fondo, sino una herramienta. Trabajo mucho la mirada: qué detalles potencian la inquietud, cuándo ralentizar o acelerar el tiempo. Ese enfoque, muy cercano a lo audiovisual, ayuda a crear tensión de manera orgánica.

Con La Babilonia, 1580 abriste una línea de novela negra histórica que ahora retomas con La capitana. ¿Qué te atrae de ese periodo y qué te interesaba explorar esta vez?

Es un periodo lleno de contrastes y conflictos latentes. En La capitana me interesaba especialmente el espacio de un convento femenino, pero también la Granada del XVI: un mundo cerrado donde conviven fe, autoridad, silencios y tensiones que afloran cuando ocurre un crimen. Es un escenario ideal para mostrar lo que normalmente permanece oculto.

Tus escenas tienen un gran poder visual, casi cinematográfico. ¿Cómo influye tu experiencia como guionista en la forma en que construyes el suspense en la página?

La experiencia como guionista es algo puntual, que me aporta y suma, pero es la mirada lo que importa, y esa ya estaba ahí.

Sin desvelar demasiado, ¿qué pueden esperar los lectores de La capitana? ¿Qué temas atraviesan esta nueva historia?

Un thriller con atmósfera intensa y una investigación situada en un entorno tan claustrofóbico como simbólico. La novela aborda temas como el poder, la fe, la fragilidad, la resistencia y la identidad. Me gusta saber que está despertando tanto intriga como reflexión.

Para cerrar, ¿qué consejo darías a quienes sueñan con escribir su propia novela negra y todavía no se atreven a empezar?

Comenzar. Sin esperar el momento ideal ni el conocimiento total. El suspense se aprende escribiendo, revisando y dejándose sorprender. El primer borrador no tiene que ser perfecto, solo tiene que existir. Y si además cuentas con el apoyo de profesionales que te guíen, mejor que mejor.

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La Capitana

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Susana Martín Gijón

Granada, 1585. En una ciudad devastada tras la Reconquista, Sor Ana de Jesús, apodada «la capitana» por su mano firme, lucha por sacar adelante su convento cuando el cadáver de un hombre...

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