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Hadassa Fernández: «Darnos permiso para escribir es todo un proceso personal. Conlleva romper muchas creencias limitantes»
Cursiva
18 de septiembre de 2026
¿Qué ocurre cuando la escritura deja de ser una actividad solitaria y se convierte en un espacio compartido? ¿Qué sucede cuando un grupo de mujeres decide detenerse, apartarse del ruido cotidiano y dedicar unos días a escuchar su propia voz?
Ahora da un paso más con El retiro de escritoras, una novela inspirada en esa experiencia colectiva que abre las puertas de un lugar donde la escritura funciona como refugio, espejo y motor de cambio. Con motivo de su participación el próximo 1 de octubre, en el taller gratuito El retiro de escritoras: escribir para encontrarse, conversamos con ella sobre el oficio de escribir, los bloqueos creativos, la búsqueda de una voz propia, el valor de la comunidad y todo lo que ha aprendido acompañando durante años a cientos de mujeres en sus procesos de escritura.
En tu novela El retiro de escritoras aparece una idea muy poderosa: escribir como una forma de encontrarse a una misma. ¿Cuándo descubriste que la escritura podía ser algo más que una herramienta creativa y convertirse también en una herramienta de transformación personal?
A raíz de una ruptura recuerdo escribir sin parar. Al hacerlo me encontraba mucho mejor e incluso empecé a compartirlo en redes y esa costumbre diaria me ayudó a parar y darme cuenta de algo básico pero que nos cuesta mucho transitar: nuestras emociones. Cuando ponemos en palabras lo que nos atormenta el proceso siempre es más amable y, sobre todo, nos da claridad. Por eso para mí la escritura es un proceso de transformación porque paso de estar dentro de algo a ser la observadora, y esa distancia me da una información valiosísima que me permite conocerme y crecer.
A lo largo de la novela aparecen escritoras con perfiles muy distintos: algunas escriben desde hace años, otras están empezando y otras incluso han dejado de hacerlo. Después de acompañar a tantas mujeres en sus procesos creativos, ¿cuáles dirías que son los bloqueos más frecuentes?
El miedo a no ser buena escritora es el más común, sobre todo en una determinada parte del proceso. Y es curioso porque en sí misma esta es una afirmación que nos enjaula en algo que no podemos controlar: la opinión de los demás y, a su vez, nos pone frente a nuestra propia exigencia. Muchas mujeres dejan de escribir bajo esta premisa “no soy buena escritora” “esto no es para mí”, “¿A quién le va interesar lo que cuento?”, pero por experiencia sé que hay muchas otras cosas enterradas en esas ganas de huir y que es importante observar con mimo: hay mucho miedo a lo que van a pensar de nosotras por escribir lo que escribimos, pensamos demasiado en cómo nuestra familia se va a tomar lo que hemos escrito. Escribir nos enfrenta a tantas emociones que muchas veces es complicado distinguirlas: tristeza, rabia, miedo, angustia… y cómo no las entendemos ni atendemos, decidimos que lo mejor es dejarlo. Pero escribir, en muchas ocasiones, implica sabernos y sentirnos vulnerables… y qué interesante, ¿verdad?
En el libro se repite una idea que puede resultar muy liberadora para quienes empiezan, que escribir no siempre consiste en producir páginas, sino también en observar, escuchar o hacerse preguntas. ¿Cómo definirías ese trabajo invisible de la escritura?
Como digo en el libro: escribir es indagar. Desde mi experiencia, la escritura supone un viaje hacia dentro. Independientemente de que escribamos sobre nosotras o no, considero que hacernos determinadas preguntas nos ayudará siempre a transitar la escritura desde un lugar más genuino. ¿Qué significa eso? Observar cómo vemos el mundo, en qué nos fijamos cuando conocemos a alguien (entre otras cosas) y preguntarnos por qué escribimos nos permite conectar con nuestra voz: con nuestra forma única y particular de ver el mundo. Las preguntas siempre son hilos que conectan nuestra escritura al inconsciente y considero que ahí está nuestra magia, nuestro potencial.
Has dedicado años a crear y dirigir Retiro de Escritoras. Durante mucho tiempo se ha asociado la escritura con la soledad, pero tu experiencia parece apuntar en otra dirección. ¿Qué aporta escribir acompañadas?
Escribir acompañadas nos permite sentirnos escritoras, y eso es algo muy valioso y que nos cambia por completo. Cuando somos capaces de leer lo que hemos escrito ante las demás, en un espacio seguro y de plena presencia, nos damos cuenta de la fuerza que tiene nuestra escritura. Lo vemos en la cara de la compañera. Ese «sigue por favor, me parece muy interesante» que siempre se da. ¿Por qué? Porque escribir en comunidad es hacerlo rodeada de espejos en los que nos vemos continuamente reflejadas. Lo que veo en la otra es lo que hay en mí y esa experiencia es tan poderosa… conectamos con la fuerza creativa de las palabras y, por fin, nos sentimos merecedoras y capaces de llamarnos escritoras.
El retiro de escritoras
Hadassa Fernández
Un grupo de mujeres. Un fin de semana de retiro. Una pasión común. Porque escribir puede salvarnos.
ComprarUn grupo de mujeres. Un fin de semana de retiro. Una pasión común. Porque escribir puede salvarnos.
Una de las grandes preguntas que atraviesa el libro es: “¿Por qué escribo?”. ¿Crees que todos los escritores deberían hacerse esa pregunta de vez en cuando?
Para mí es la pregunta clave, y lo es por la información valiosa que obtenemos al responderla. La respuesta nos puede permitir analizar el momento presente que atravesamos en nuestra escritura, desde dónde lo hacemos (algo vital para transitar cualquier proyecto literario), nos permite indagar en nuestras intenciones que, sin duda, marcan mucho el camino a recorrer. Y, sobre todo, determina nuestra posición ante el lector, que muchas veces creemos no tener en cuenta, pero no es eso lo que veo normalmente. Muchas de mis alumnas dicen no escribir para nadie, pero al preguntarse por qué escriben se dan cuenta de que no era del todo cierto, de que sí se dirigen a alguien. Cuestionarnos el por qué escribimos nos ayuda a conocernos como escritoras, poner el foco y a conectar con lo que verdaderamente queremos escribir. Para mí y bajo mi experiencia, es como encender la luz, por fin, de nuestra habitación propia.
Hay una frase muy presente en el espíritu del libro, que muchas veces las escritoras necesitan darse permiso para escribir. ¿Por qué cuesta tanto ocupar ese espacio creativo en la propia vida?
Darnos permiso para escribir, en muchos casos, es un verdadero proceso personal. Conlleva romper muchas creencias limitantes, entre ellas el sentirnos merecedoras de hacer lo que nos gusta aunque no nos dé dinero, por ejemplo. Escribir muchas veces se relaciona con perder el tiempo, a pesar de que nos hace felices. Y ahí está el verdadero proceso: darnos cuenta de que tenemos derecho a tener un espacio para nosotras, no solo emocional, sino físico, en nuestra propia casa. Donde no nos molesten y podamos escribir. Cuesta porque aún hoy no tenemos integrado el autocuidado (aunque sean 15 minutos al día), la importancia de parar y estar con nosotras mismas, escribiendo, sigue siendo algo que no nos damos porque creemos no poder hacerlo. Y para mí es solo eso: una creencia.
Para terminar, ¿qué esperas que encuentre alguien que se acerque a tu taller online El retiro de escritoras: escribir para encontrarse? ¿Qué quieres que se lleve de esta experiencia?
Espero que encuentre una nueva forma de transitar la escritura, donde la dimensión interna de cada uno y la comunidad sean esas herramientas que le ayuden a conectar con su voz y con lo que ha venido a escribir. Que pueda darle espacio a la escritura en su día a día y confiar plenamente en su mirada particular.
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