El duelo es algo que todos vivimos en nuestra vida desde el mismo momento en el que nacemos. En nuestra cultura vivimos más en el concepto de temporalidad eterna y estática, los cambios, las perdidas, la incertidumbre, es algo que nos pone en crisis, y en muchas ocasiones nos trae sufrimiento.
El dolor es inevitable, pero el sufrimiento si. El dolor es algo más terrenal, físico, está ahí hasta que lo trascendemos y superamos. Pero el sufrimiento es la carga mental, emocional y cultural que nos aportamos, es la parte más dramática.
El duelo necesita ser sentido, procesado, reconocido, gestionado, depurado y despedido. El más reconocido y probablemente doloroso es el de la muerte de un familiar o nuestra proximidad a la muerte. Pero existen otro tipo de duelos, como la enfermedad de un hijo, una separación de pareja, un cambio de residencia o de trabajo, un cambio de etapa vital, una crisis existencial… ¡Qué decir un cambio de vida! El COVID ha hecho que rompamos con nuestra vida y costumbres anteriores, nos ha puesto nuevos retos y gestionar todo ello, se hace cuesta arriba si no entendemos los procesos y las claves para superarlo.
En esta formación podemos dotar a los equipos de trabajo de herramientas y claves para adaptarse a la nueva realidad y atravesar el duelo lo más livianos posibles. Cada duelo es único, individual e íntimo, y la duración de este dependerá de la calidad, intensidad y el momento de la perdida en sí. Formarse sobre esta temática, hablar sobre el duelo y trabajar en él se hace fundamental para el buen funcionamiento actual de los equipos de trabajo.